Estados Unidos ha reforzado su política de control migratorio, exigiendo a ciertos solicitantes de visa pagar fianzas que pueden alcanzar los $15,000 antes de ingresar al país. La medida, que busca reducir los casos de permanencia irregular, afecta a ciudadanos de varias naciones y ha generado preocupación entre quienes planean viajar por turismo a EE.UU. La idea es que estas fianzas funcionen como garantía de cumplimiento de las leyes migratorias, sin garantizar automáticamente la aprobación de la visa.
La política, introducida durante la administración de Donald Trump, originalmente aplicaba a seis países africanos. Este año se amplió para incluir siete naciones más, llegando a un total de 13 países: Bhutan, Botsuana, República Centroafricana, Guinea, Guinea-Bisáu, Namibia, Turkmenistán, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Tanzania, Gambia, Malawi y Zambia. Exceptuando a Bhutan y Turkmenistán, todos los países son africanos.
Las autoridades estadounidenses explican que el monto de la fianza varía entre $5,000 y $15,000, determinado durante la entrevista de visa. Los viajeros deben aceptar los términos, completar el formulario I-352 del Departamento de Seguridad Nacional y realizar el pago a través de la plataforma oficial Pay.gov. En caso de que la visa sea negada, el dinero se devuelve; si se concede y el viajero cumple con las normas, la fianza se reembolsa al salir del país.
Además, los solicitantes deben cumplir con requisitos adicionales, como entrevistas presenciales, historial de redes sociales de varios años y documentación completa sobre viajes y residencia. Quienes obtengan la visa también deberán entrar y salir de EE.UU. por puertos específicos, como Boston, Nueva York y Washington.
El Departamento de Estado estadounidense señala que esta política podría mantenerse de manera indefinida, mientras se continúe evaluando el cumplimiento de las leyes migratorias y las tasas de permanencia irregular.
(ElComercio)