El primer feriado nacional de 2026 dejó señales claras sobre el comportamiento reciente de la economía ecuatoriana, especialmente en lo relacionado con el consumo interno y la dinámica del sector turístico. Más allá de las cifras puntuales, los datos oficiales muestran un patrón de gasto concentrado, viajes más cortos y una respuesta positiva a incentivos tributarios específicos, en un contexto económico aún marcado por restricciones de liquidez y cautela en el consumo.
Durante el feriado de Año Nuevo, la ocupación hotelera promedio a escala nacional alcanzó el 53 %, el nivel más alto registrado para este asueto en al menos una década. El resultado no solo superó en casi nueve puntos porcentuales el desempeño del mismo feriado en 2025, sino que se produjo en un período más corto de descanso, lo que refuerza la lectura de una mayor intensidad en la demanda turística interna. Provincias como Santa Elena, Napo, Pastaza, Azuay y Tungurahua lideraron los niveles de ocupación, con porcentajes que en algunos casos superaron el 80 % y rozaron el pleno uso de la capacidad hotelera disponible.
El gasto turístico total generado durante el feriado se ubicó en torno a los USD 106 millones, con un promedio diario de USD 26,63 millones. Esta cifra representó un crecimiento cercano al 22 % frente al gasto diario registrado en el feriado de Año Nuevo de 2025, según datos oficiales. El incremento no se explicó por una mayor duración del asueto, sino por un aumento en el volumen de viajes y en el consumo asociado a servicios turísticos, transporte, alimentación y actividades recreativas.
En términos de movilidad, se contabilizaron cerca de 1,47 millones de viajes turísticos durante los días de descanso, con un promedio aproximado de 367.000 desplazamientos diarios. El aumento fue de más del 20 % en comparación con el mismo feriado del año anterior, lo que sugiere que, pese a un entorno económico complejo, una parte significativa de los hogares priorizó el gasto en viajes cortos y turismo interno como forma de consumo estacional. Este comportamiento coincide con un patrón que el propio Gobierno ha descrito como viajes más breves, pero más intensivos en términos de gasto por día.
El impacto económico del feriado no fue homogéneo a nivel territorial. Pichincha concentró la mayor participación en el gasto turístico, con cerca de USD 27,85 millones, seguida por Santa Elena, Azuay y Tungurahua. En paralelo, provincias amazónicas como Napo y Pastaza mostraron incrementos relevantes en su gasto promedio diario, lo que refuerza la tendencia hacia destinos de naturaleza y turismo interno, particularmente en feriados cortos. Este desplazamiento del consumo hacia economías locales fuera de los grandes centros urbanos es uno de los efectos más relevantes del feriado desde una perspectiva de desarrollo regional .
(Infobae)