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Blanca Chávez: «Tenemos que ver la Forma de Cómo Llenar la Olla y Reinventarnos”
27 mayo, 2020

Blanca Chávez: «Tenemos que ver la Forma de Cómo Llenar la Olla y Reinventarnos”

“Las empresas somos conscientes de que esto no es un juego, sino que está en riesgo la salud de todo un pueblo”, dijo la presidenta de Ahora.

Blanca calcula que el futuro será bastante duro para el sector gastronómico, ese que tantas alegrías y reconocimiento ha traído al Perú. Sin embargo, ella no pierde la sonrisa ni la fe, pues es una mujer trabajadora, una peruana con garra. De hecho, su restaurante, El Rocoto, ha superado momentos muy difíciles de nuestra historia, cuando no se sabía dónde habría una siguiente explosión de bomba o cuando un pan costaba cientos de billetes.

En esta nueva crisis ocasionada por el coronavirus, Blanca se prepara para enfrentar momentos complicados; sugiere que para poder superarlos es necesario permanecer activos. “Todos los que son empresarios, emprendedores grandes y pequeños, son personas a quienes les gusta el trabajo”, asegura la presidenta de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Afines (Ahora). Es con base en ese esfuerzo, que forma parte del ADN de millones de peruanos, que podremos recuperar el impulso que como país habíamos tomado. Mientras tanto, Blanca está en su casa planificando cómo reanudará las operaciones de su negocio y, a la vez, cocina la idea de abrir una pollería.

¿Cómo les está yendo a los restaurantes con el delivery?

No vamos a pretender que con el delivery vamos a estar igual que con los restaurantes abiertos. Definitivamente no. Lo que se va a lograr es cubrir gastos, Dios mediante, como impuestos, personal, proveedores, más nada. Lo que pido a nombre de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Afines –Ahora– es que nos den el permiso para atender los domingos. Nos van a ayudar mucho si es que pudiéramos trabajar ese día.

¿De qué magnitud han sido sus pérdidas?

Los restaurantes se cerraron de la noche a la mañana. Desde ahí empezó la pérdida de todos los insumos que se compraron para la semana. Eso ha pasado en todos los restaurantes. Compramos cantidades fuertes de productos cárnicos, verduras, mariscos, pescados.

¿Qué hicieron con esa comida?

La mayoría la donó. Yo llamé a un amigo policía para entregarle todos los productos que tenía y que él los repartiera. Otros han repartido a asentamientos humanos, familias vulnerables.

¿Se puede ahorrar en algo ahora que atienden a puerta cerrada?

La luz, el agua, el teléfono han seguido normal. No han bajado nada. Estoy indignada porque no puede ser posible que cuando atendía –incluso tenía el aire acondicionado encendido todo el día–, gastaba unos S/3,200 de luz. Después del primer mes de cuarentena llegó un recibo de S/3,100. Tenemos pérdidas muy grandes en estos dos meses cerrados.

¿Y qué hay sobre los alquileres comerciales?

En muchos locales alquilados les han bajado un 20% y han tenido que seguir pagando. Muchos restaurantes ya no han podido abrir porque el reparto a domicilio no les va a cubrir los costos. Pero hay que seguir luchando.

Los restaurantes han sido especialmente afectados porque, además, están muy ligados al turismo.

Totalmente. Acá se ha desarrollado el turismo gastronómico. Es más, existen restaurantes que solo atendían a turistas. La paralización ha sido muy dura.

¿Qué resultados está dando el giro de algunos restaurantes que ahora ofrecen abarrotes?

No hay de otra. Yo estoy pensando en El Rocoto de Miraflores hacer otro negocio porque si voy a atender por delivery, ¿para qué voy a tener dos restaurantes? Muchos que tienen su propio local han tenido que cambiar de negocio, temporalmente, para que les ingrese dinero.

Son medidas difíciles.

Todos tenemos que reinventarnos para ver la forma de llenar la olla y haya qué comer. La situación económica está bastante complicada, la gente ya no se va a morir solo de COVID-19, sino también de hambre. Para evitarlo hay que ver distintas maneras de generar dinero para tener qué llevar a nuestros hogares.

¿Quiénes se están ocupando del reparto a domicilio?

Primero se sugirió que el delivery se haga con nuestro propio personal, nosotros nos estábamos preparando porque era un gasto fuerte el que íbamos a tener. Pero ya dieron pase a las aplicaciones virtuales de repartos y ya con ello hemos sentido un respiro. Ha sido una buena medida.

¿Se hace con las medidas de seguridad del caso?

Las empresas somos realmente conscientes de que esto no es un juego, sino que está en riesgo la salud de todo un pueblo. Las plataformas de delivery y, especialmente, los restaurantes estamos tomando todas las medidas. Creo que los aplicativos van a trabajar con responsabilidad y acatando los protocolos.

¿Cree que conforme avance el tiempo vayan aumentando las ventas de los restaurantes?

No me gusta ser pesimista, odio hablar en negativo, pero tengo que ser realista. No tengo expectativas de que vayan a subir las ventas porque mucha gente va a tener temor a salir. Los pedidos a domicilio se van a mantener, pero habrá desconfianza para ir a sentarse en un local donde no sabes quién será el que está sentado a un lado. No es fácil lo que nos espera.

¿Estas circunstancias cambiarán las costumbres del peruano –que es tan fraterno– a la hora de comer?

Totalmente, van a preferir comer en sus casas o en las oficinas. Imagínate que vas con tu novia a un restaurante y te van a poner a un metro y medio de distancia de ella. ¿Cómo le vas a decir “mi amor, te quiero”? ¿Se van a dar la mano con un palito? ¿Van a tener que comer frente a un vidrio? ¿Se tiene que conversar con una mica en medio? Por otro lado, ¿las familias que salen a comer en grupo para fechas importantes cómo harán ahora? Está complicada la cosa, pero tengamos fe.

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